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Historia de Zaragoza

Zaragoza es una ciudad con más de 2.000 años de existencia que disfruta de una ubicación privilegiada entre Madrid, Barcelona y País Vasco. Ciudad inmortal que nunca se rinde, cuenta con un desarrollo urbano y funcional muy avanzado, que ha venido de la mano del devenir de su historia.

Dispone de excelentes vías de comunicación con el resto de España y se localiza en el emplazamiento donde confluyen los ríos Ebro, Gállego y Jalón.

La historia conocida de Zaragoza se remonta al siglo VII a.C., fecha en la que han sido datados los restos encontrados de unos asentamientos iniciales de la ciudad que corresponden a la edad del Bronce. Sobre este asentamiento ibero inicial, conocido como Salduie, se creó en el año 14 a.C. la colonia romana Caesaragusta, en homenaje a César Augusto y estructurada por un grupo de veteranos de las legiones cuarta, sexta y décima.

Durante su historia medieval, Zaragoza pasó a formar parte del reino visigodo, época en la que la ciudad comenzó a crecer y mantuvo una vida floreciente, celebrándose en ella numerosos acontecimientos significativos.

Etapa musulmana

Pero en el 714 los musulmanes liderados por Musa Ibn Nusayr tomaron la ciudad sin encontrar resistencia. Se instauró en ella un emirato independiente que progresivamente vivió momentos de agitación y cambios, con los sucesivos dominios de Musa ibn Musa y, a partir del siglo XI, de la familia de los Omeyas.

En 1110 el rey hudí Abd al-Malik Imad al-Dawla fue reemplazado por un dirigente almorávide, pero su mandato apenas duró ocho años, porque el rey aragonés Alfonso I el Batallador asedió Zaragoza durante siete meses y consiguió conquistarla.

Los cristianos permitieron quedarse en ella a los musulmanes que lo desearon, y mantuvieron en su barrio a los judíos, por lo que la ciudad siguiendo siendo un gran ejemplo de convivencia entre las tres culturas.

Reconquista

La ciudad comenzó a crecer en población e importancia, bajo el dominio de reyes de Aragón tan significativos como Ramiro II, Ramón Berenguer IV -con el que la Corona de Aragón incorporó el Condado de Barcelona- y Pedro II entre otros.

En el siglo XIV, la peste y las guerras, especialmente contra los castellanos, dificultaron el desarrollo de Zaragoza y agitaron su historia, sucediéndose una época convulsa de reinados y problemas territoriales. En 1479 comenzó el reinado de Fernando II, quien después sería rey de España conocido como Fernando el Católico, tras casarse con Isabel, la futura reina de Castilla.

Su mandato se caracterizó por una evolución marcada hacia la historia moderna, en la que la Santa Inquisición desempeñó también una importante función. Pese a ello, la tolerancia característica de Zaragoza sobrevivió y afloró durante los siglos XVI y XVII una intelectualidad brillante y muy activa, que convirtió la ciudad en centro del saber y del conocimiento.

En esta época, además, la espiritualidad aragonesa alcanzó una cotas muy notables, en torno sobre todo a La Seo, el Pilar y Santa Engracia. La figura de Jerónimo Zurita, cronista ilustre de la ciudad y del reino de Aragón, destacó por encima de todos los demás.

La historia contemporánea de Zaragoza arranca con la guerra de la Independencia contra el ejército francés y los dos Sitios que soportó heroicamente la ciudad hasta su capitulación. Mermada poblacional y económicamente, la ciudad zaragozana fue recuperando su esplendor a finales del reinado de Fernando VII, e inició un significativo avance hacia la modernidad que tuvo su principal manifestación en la Exposición de 1908, que congregó la atención mundial.

Más tarde, durante la guerra civil, asumió una significativa capitalidad ideológica y económica y, tras ella, experimentó un impresionante desarrollo urbanístico y demográfico.

En la actualidad, Zaragoza es una ciudad moderna y carismática, acogedora, plena de historia y patrimonio, bien comunicada y con multitud de servicios que hacen disfrutar a sus visitantes en cuanto la conocen.

ALFONSO I, EL CONQUISTADOR

Fue rey de Aragón y Navarra, hijo de Sancho Ramirez y Felicia de Roycy, destaco en su lucha contra los musulmanes y duplico la extensión de Aragón tras la conquista de Zaragoza.

Temporalmente gracias al matrimonio con Doña Urraca, gobernó sobre León, Castilla, Toledo, Navarra y Aragón, aunque los nobles forzarón a la anulación del matrimonio. A su muerte se dividió el reino en el que gobernó Ramiro II el Monje en Aragón y Garcia Ramirez el Restaurador en Navarra

LOS SITIOS DE ZARAGOZA

Los Sitios de Zaragoza son los dos asedios a los que se enfrentó la ciudad aragonesa entre Junio de 1808 y febrero de 1809. La Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica e Inmortal era el lugar donde se cruzaban las líneas de comunicación Madrid-Barcelona y Bilbao-Valencia, además de resultar de vital importancia para la logística y abastecimiento delas tropas francesas durante las guerras napoleónicas.

De ahí que Napoleón no escatimara esfuerzos en tomar la plaza una vez sus ciudadanos se hubieron sublevado.

Cualquier recorrido por la Zaragoza actual le llevará a alguno de los enclaves y monumentos que se conservan y que fueron de gran importancia durante los sitios. Por ejemplo, la casa natal del que fuera nombrado Capitán General de Aragón, el duque José Rebolledo de Palafox y Melci, más conocido como General Palafox, cuya sepultura se puede encontrar así mismo en la Basílica del Pilar. No es necesario insistir en la importancia histórica y la belleza de este templo.

Baste con remarcar que el líder de las tropas francesas durante los sitios, el Mariscal Jean Lannes, decidió bombardearla con especial saña debido a la fé de los zaragozanos, que parecían extraer de la basílica la fuerza para resistir. Aún hoy las paredes muestran signos de los bombardeos.

“Jamas he visto encarmizamiento igual al que muestran nuestro enemigos en la defensa deesta plaza.Las mujeres se dejan matar delante de la brecha.Es preciso organizar unasalto por cada casa.

El sitio de Zaragoza no se parece en nada a nuestras anteriores guerras. Es una guerra que horroriza. La ciudad arde en estos momentos por cuatro puntos distintos y llueven sobre ella las bombas a centenares, pero nada mas para intimidar a sus defensores. !que guerra! !que hombres! Un asedio en cada calle, una mina bajo cada casa.! Verse obligado a matar a tantos valientes, o mejor a tantos furiosos ! Esto es terrible. La victoria da pena”

Mariscal Jean Lannes

No pueden quedar en el tintero la Puerta del Portillo ni la plaza del mismo nombre. En la primera, un grupo de mujeres, pertrechadas con aperos de labranza y cuchillos de cocina, atacaron y vencieron a los pocos soldados de la caballería francesa que habían conseguido franquear el cerco aragonés. En esta plaza se encuentra el Monumento a Agustina Zaragoza y Domenech y a las heroínas de los sitios. Fue la llamada Agustina de Aragón quien, disparando un cañón desde la Puerta del Portillo, consiguió que el ejército francés se batiera en retirada. Quizá sea este el hecho más conocido de los sitios de Zaragoza.

Y si hay un edificio que merece ser visitado en una ruta dedicada a los Sitios de Zaragoza, ese es el Palacio de la Aljafería, tomado por Palafox en el momento del alzamiento del pueblo contra el gobierno francés. También fue aquí donde se firmó la capitulación de Zaragoza el 21 de febrero de 1809, con Palafox ya muerto y la población diezmada por la desnutrición yuna terrible epidemia de tifus.

Por supuesto, hay muchos más puntos de interés relacionados con los Sitios de Zaragoza: se libraron cruentas batallas en todos los conventos situados cerca de las fortificaciones, y el barrio de la Magdalena resultó terriblemente dañado por la explosión del polvorín… Zaragoza es, en sí misma, un pedazo vivo de historia.